UN MUSEO DEL MUNDO Y PARA EL MUNDO

Physical Security
Ann Longmore Etheridge

UN MUSEO DEL MUNDO Y PARA EL MUNDO
 

En una mañana lluviosa a comienzos de primavera, un grupo de profesionales de seguridad se hizo camino a través de la calle Great Russell, en el moderno y animado barrio de Bloomsbury en Londres. Pasaron por bolardos que separan vehículos, entraron a través de la puerta de una gran valla negra de hierro, y recorrieron un vasto patio para llegar a un edificio neoclásico que data de la época georgiana.​

Después de una inspección de seguridad, los profesionales visitantes atravesaron el Gran Patio Reina Elizabeth II con su elevado techo, formado de mosaicos azules de vidrio. Previamente siendo el patio al aire libre en la salida de la sala de lectura de la Biblioteca Británica, el área fue remodelada en el año 2000 para convertirse en un épico recinto digno del tesoro ubicado en las galerías circundantes.​

“El Museo Británico es del mundo y para el mundo” dijo a los profesionales de seguridad David Bilson, CPP, jefe de seguridad y atención al visitante, durante una congregación por un programa especial en el Salón de Conferencias BP del Centro Educativo Clore. Fue el día anterior a la apertura de la 15ta Conferencia y Exhibición de Seguridad Europea de ASIS International, de la que Bilson fue el anfitrión y el primer presentador. “La gente a veces cree que el museo trata de la historia de Gran Bretaña, pero no es así”, explica. “Trata de la historia de la humanidad.”

Sólo algunos de los objetos invaluables que cuida el Museo Británico son: la Piedra de Rosetta, una estela de roca con la misma inscripción en tres idiomas, que ayudó a resolver los jeroglíficos egipcios; el tesoro de los restos del barco funerario anglosajón Sutton Hoo; las clásicas esculturas griegas de Partenón; cabezas enormes de granito del templo Ramesseum en Tebas, Egipto; el Ajedrez de la isla de Lewis del Siglo XII, una figura gigante de la Isla de Pascua (Hoa Hakananai’a); y un par de toros con alas y cabeza humana de Khorsabad, Irak, que datan de alrededor del 710 a.C. (en Febrero de 2015, extremistas del Estado Islámico destruyeron un par similar, en la antigua ciudad de Nínive).​

En el museo, dijo Bilson, “presentamos objetos que datan de hace dos millones de años atrás al día de hoy, en una colección que continuamos construyendo”. El físico y emprendedor del Siglo XVIII Dr. Hans Sloane sentó la base para la colección. Tras su muerte en 1753, le heredó todo al Rey Jorge II. Una lotería pública recaudó los fondos para la construcción del edificio original. “Le dimos la bienvenida aquí a nuestros primeros visitantes en 1759, así que éste es nuestro cumpleaños número 257”, añadió Bilson. Desde entonces, el museo ha crecido hasta albergar más de ocho millones de objetos.

“Somos una de las casas del tesoro de la nación”, le contó Bilson a su audiencia. “Actualmente recibimos 6,8 millones de visitantes por año, lo que nos hace la fuente de atracción principal de visitantes del Reino Unido, y no lo digo a la ligera, porque ésto nos trae grandes asuntos de seguridad interna y pública. Somos uno de los ‘espacios concurridos’ de Londres, por lo tanto tenemos importantes riesgos de seguridad”.

Los ladrones de arte también son una amenaza. Por ejemplo, el precio del arte chino en subastas se ha disparado, permitiendo a los ladrones vender fácilmente objetos robados en el mercado negro. En 2012, la Policía Metropolitana de Londres New Scotland Yard interceptó a una pandilla que tenía en la mira artículos de una de las galerías públicas del lugar. Trabajar junto a las fuerzas de seguridad pública es un aspecto clave de las operaciones de seguridad en el museo.

Además, Bilson dijo que el museo “es un lugar que se transforma de noche. Si te paras en el salón frontal del museo a las 5 o 6 de la tarde, verás a todos mis colegas de seguridad escoltando a los visitantes hacia afuera y agradeciéndoles por venir. A las 6 de la tarde, entran todos los contratistas, y cinco minutos antes de las 7, el lugar entero se ve transformado con mesas para cenas o eventos corporativos… lo que es para nosotros otra demanda de los servicios de seguridad que proveemos”.

Más tarde ese mismo día, los profesionales de seguridad visitantes presenciaron tal transformación cuando la Galería de Esculturas Egipcias fue la sede de una recepción de ASIS. Los variados aspectos del programa de seguridad del museo estaban presentes y funcionando durante todo ese tiempo, pero aún para los practicantes de seguridad invitados, éstos fueron imperceptibles.

Luego, Bilson se sentó con Security Management para conversar sobre el programa de seguridad del museo y su abanico de preocupaciones de seguridad.

Panorama. El contexto de seguridad cambió tremendamente para todos los museos, dice Bilson, nombrando como ejemplos el ataque al Museo Judío de Bruselas en Mayo de 2014, el asalto frustrado en el Louvre de París también en 2014, y el ataque en Marzo de 2015 al Museo Nacional del Bardo en Túnez.

Durante los últimos cuatro años, el Museo Británico invirtió en varios aspectos de su infraestructura de seguridad. Una parte de la inversión se completó en Abril de 2016 cuando el personal de seguridad actualizó sus comunicaciones: “cambiamos a un nuevo sistema de radio digital con mucha mejor cobertura a través de nuestras diferentes ubicaciones”, dice Bilson.

También se implementaron defensas vehiculares. “Espero que cuando ingresaron por la entrada frontal esta mañana, hayan admirado nuestros bolardos de alejamiento de vehículos, los cuales son una significativa mejoría para nuestra resiliencia”, añade.​

En 2013, el museo se volvió una zona en construcción con la creación del Centro Mundial de Conservación y Exhibición en el rincón noroeste de la hacienda. Éste consta de laboratorios científicos, instalaciones de oficinas, y un gran salón de exhibiciones, “el cual nos da el espacio mucho más grande y flexible que alguna vez hayamos tenido, y en el subsuelo, tenemos un área segura para almacenar las colecciones”, él cuenta.

El área de seguridad se vio involucrada en el diseño de las nuevas instalaciones, menciona Bilson. “De hecho, hemos subido de categoría nuestra seguridad en gran parte por la naturaleza de esa construcción. Éso se ha vuelto nuestro punto de referencia para la seguridad en todo el resto de la finca. Integra toda nuestra moderna tecnología de cámaras, alarmas, control de accesos, y ahora el nuevo sistema de radio.”

Fuerza de Guardias. Desde que el Gran Patio fue construido hace 16 años, el número de visitantes anuales del museo se ha disparado por casi 3 millones de personas. “Estamos encantados de recibir más visitantes pero, por supuesto, ésto impacta nuestras operaciones; queremos asegurarnos de que los visitantes vivan una experiencia disfrutable y segura”, dice Bilson.

La orientación en la gestión de eventos en el Reino Unido también sufrió cambios. Ésto llevó a una modernización (aún en curso) de la fuerza de guardias, que consiste de 300 agentes propios a tiempo completo. “Estamos buscando tomar lo mejor de esa orientación, así como de alzar los estándares de seguridad para todos nuestros agentes, hasta llegar a un alto nivel de profesionalismo”, agrega. “Todos ellos son excelentes personas, y queremos seguir llevándolos hacia nuevas maneras de trabajar.”

“En el Reino Unido, hay dos categorías de agentes de seguridad: pueden ser propios si están trabajando en tu organización y en tu espacio, pero si provees un servicio de seguridad a un tercero… debes estar autorizado”, explica. “Por el momento también estamos usando personal licenciado de apoyo mientras llevamos a cabo nuestras mejorías.”

En el museo hay una sala de comando central de seguridad manejado por personal las 24 horas del día. “No sólo hacen vigilancia de seguridad, también custodian los sistemas del edificio y la condición en la que se deja el lugar durante la noche, mientras cumplen su función primaria de proteger la colección”, señala.

Inspección de Equipaje. Mientras que el terrorismo es una amenaza clave para el museo, “El mayor desafío de seguridad afectándonos por el momento es la inspección de los visitantes”, dice Bilson. “No es precisamente preciado por mí. Estamos trabajando duro para mejorarlo, pero es un desafío cuando en un día ingresan 20.000 visitantes que pueden llegar en cualquier momento, por lo que tenemos ciertos picos con gran demanda. Más del 50 por ciento de ellos llevan algún tipo de bolso o mochila.” Las revisiones se reforzaron en el museo, resultando en un aumento en el descubrimiento de armas. 

“Por supuesto, la mayoría de nuestros visitantes son respetuosos de las leyes y están aquí para disfrutar la colección”, cuenta. “Pero me sorprendió que una minoría haya traído objetos inapropiados que podrían posar ciertos riesgos.”

Para asegurarse de que el museo pueda protegerse de armas traídas en equipaje a través de las entradas, se instalaron recientemente nuevas instalaciones de inspección en las afueras del edificio. La dirección ejecutiva apoya decisiones como ésta. “Tenemos un gran apoyo aquí. La junta directiva que supervisa las operaciones del museo está en favor de hacer más en torno a la seguridad, pero manteniendo un balance”, explica Bilson. “Queremos que los visitantes sepan que están ingresando a un espacio seguro, pero también que están accediendo a una experiencia amigable.”

Seguridad Perimetral. Bilson cuenta que la seguridad perimetral experiencia cambios dependiendo del estado del museo en diferentes momentos del día.

Por ejemplo, explica que cuando el museo está completamente cerrado por la noche, cuentan “con una clara definición de límites por la disposición de las paredes y las barandillas. Estos límites están protegidos por tecnología 24 horas al día. Usamos una gran gama de medidas tecnológicas, ya sea se trate de detección de intrusión, vigilancia, cerraduras o control de accesos”.​

Cuando el establecimiento abre, el perímetro se vuelve abierto, pero con límites para el público, cuenta. “Hay diferentes capas de defensa dentro del lugar.” Cuando los visitantes parten, el perímetro se endurece nuevamente. “Al explicarle ésto al personal, les digo que actuamos de la misma manera que un aeropuerto: el lado aire, que es el seguro, y el lado tierra”, explica. “Por lo que la condición de las áreas dentro del museo cambia, pero en términos generales el área ‘tras bastidores’ permanece segura las 24 horas del día, los 7 días de la semana.”

La planificación y la coordinación anticipadas entre el personal de seguridad y el del museo son “extremadamente importantes”, declara. “Trabajamos muy duro con la gestión de las instalaciones y con la organización de cada evento para pensar en diferentes niveles de detalle.”

Protección de la Colección. El personal de seguridad del museo protege su colección en una manera muy similar a como un negocio protege sus propios activos. “La tecnología de seguridad ayuda, pero también necesitamos la intervención de personas”, dice Bilson.

Como en todos los grandes museos, se montan allí grandes exhibiciones temporales, como Life and Death: Pompeii and Herculaneum, que atrajo durante la mayor parte de 2013 a 400.000 visitantes; y la más reciente, Sunken Cities: Egypt’s Lost Worlds, que cerró en Noviembre y rompió récords de visitas.

La llegada y partida de exhibiciones especiales es constante y el área de seguridad juega un importante rol. Antes de que se le realicen préstamos al museo, “tenemos que hacerle a los prestamistas un informe sobre la calidad de nuestros procesos ambientales y de seguridad”, cuenta Bilson.

El museo también presta artefactos y hasta grandes colecciones a otros museos alrededor del globo. “Aplicamos todos nuestros propios estándares de seguridad en el sitio al que va una exhibición”, explica. “A veces ésto es una experiencia de aprendizaje para quienes reciben el préstamo, y nosotros tratamos de ayudarlos para que lleven su nivel de seguridad a tal estándar que en el largo plazo puedan tener un establecimiento más seguro para ellos mismos y que puedan recibir préstamos de aun más colecciones a lo largo del mundo.”

Viajes. “El museo está constantemente en cambio, siempre alimentándose de nuevas ideas y cosas para hacer”, declara Bilson. “Es una organización atareada que se encuentra estudiando, investigando y evolucionando continuamente.”

Bilson cuenta que las políticas y los procedimientos relacionados con el personal trabajando en el exterior no estaban para nada cerca de lo robustos que tendrían que ser. Un incidente que involucró empleados del museo en otro país causó que el museo reconsidere este asunto. “Nos preguntamos, ‘¿Dónde está nuestra gente hoy? ¿Sabemos en qué país se encuentra? ¿Está asegurada? ¿Pensamos sobre su seguridad y sobre las medidas que se han tomado?’”, explica.

Bilson descubrió que había servicios complementarios al seguro del museo y los servicios de viaje que no habían sido utilizados previamente, incluyendo “reportes de riesgo, informes sobre países, acceso a servicios que pensamos que alguna vez necesitaríamos… Ahora hacemos planes de emergencia en caso de tener que traer equipos de vuelta desde el extranjero”, dice. “Pusimos en marcha un buen plan personal de emergencias para todos, buen apoyo de Londres en el área de casas, y evaluaciones de riesgos, asesorando al personal antes de marcharse.”

Colaboraciones. El museo se asocia activamente con la policía, “ya se trate del nivel operacional o de antiterrorismo, servicios de inteligencia, o consejeros de diseño de seguridad”, comenta Bilson. “Tenemos fuertes vínculos con especialistas relacionados con delitos contra el arte y las antigüedades. Contamos con el Grupo Nacional de Seguridad en Museos, y más recientemente, establecimos una mesa de debate europea con directores de seguridad de manera que podamos conectar entre colegas. Luego de los acontecimientos terroristas en París y Bruselas, apoyamos a nuestros aliados a través de ese grupo, intercambiando consejos y ayudándolos con cosas para hacer en sus museos.”

El área de seguridad también trabaja con los equipos de patrullaje que funcionan alrededor del establecimiento. Además, el museo interactúa con sus vecinos, involucrándolos en planes de emergencia y avisándoles sobre eventos especiales que podrían afectarlos, como cuando Una Noche en el Museo fue filmada en el lugar o cuando se proyectan películas en el césped exterior durante las noches de verano.

Bilson asegura que como caso de estudio, la seguridad del Museo Británico es especial porque éste alberga una colección mundial que debe ser protegida junto un gran número de visitantes y personal, más un edificio histórico de 200 años.

Mientras que el museo no habla en detalle sobre sus sistemas de seguridad, insiste Bilson, los visitantes quieren saber que la seguridad está en orden. “Los visitantes pacíficos y obedientes de la ley están buscando ese tipo de protección”, dice. “Cuando inspeccionamos su equipaje, somos agradecidos por hacerlo y sabemos que les da alivio.” ​